Últimamente no paran de llegar a mis manos artículos que hablan de cuidarnos a nosotros mismos, dedicarnos tiempo, mimos, pensar en nosotros mismos, etc…y estoy totalmente de acuerdo, si no nos sentimos bien con nosotros mismos no tendremos mucho que ofrecer ni en nuestra familia, ni en nuestro trabajo ni en la sociedad en la que vivimos, es cierto, pero hoy quiero ir un poco más allá.

Tengo el firme convencimiento de que podríamos mejorar la sociedad o al menos el trocito de sociedad en el que nos ha tocado vivir, cuidándonos más los unos a los otros, prestando más atención a los seres humanos que tenemos cerca y que cada día libran sus propias batallas al igual que nosotros.

Está bien cuidarnos de nosotros mismos, pero no debemos olvidarnos de cuidar de los demás.

Gestos inesperados de amabilidad

¿Te has parado a pensar en esa madre de dos hijos que va a tu cole y que casi siempre llega tarde y apresurada tirando de sus pequeños?, ha llegado hace poco a España y es probable que se sienta desbordada, quizá puedes probar un día a preguntarle cómo se encuentra o si necesita algo y puede que te sorprenda y que descubras una persona maravillosa llena de miedos y de esperanza, detrás de esa mamá que corre.

¿Te has parado a pensar en la camarera que te sirve el café todos los días y que llevada por la fuerza de la costumbre ya sabe cómo te gusta? Quizá su vida no sea fácil o no este teniendo un buen día, un buen mes o un buen año o quizá sí, pero cuando entras por la puerta te sonríe y te prepara el café como a ti te gusta, ¿Por qué no pruebas a darle las gracias por ese delicioso café o a desearle un buen día?, probablemente serás de los pocos cliente que lo hagan y sacaras una sonrisa a esa persona y eso hoy en día, en este mundo de locos, ya es mucho¡¡¡

¿Te has parado a pensar en la empleada de hogar del servicio domestico madrid que trabaja en tu casa en sus circunstancias personales, en lo que la trajo a tu país dejando atrás en muchos casos a toda su familia?, ahora parte de su tiempo se lo dedica a tu familia, a realizar las tareas del hogar que muchas veces nos resultan tediosas o no nos da tiempo a realizar, ayúdala a que trabaje en un clima de comprensión y respeto, ella lo agradecerá y tu familia se verá recompensada por una persona que realiza su trabajo feliz.

¿Te has parado a pensar en la persona que te lleva cada día al trabajo en un autobús rebosante de personas?, él no es el culpable del atasco, tampoco de que el autobús vaya lleno, tampoco lo es del mal ambiente que van creando los comentarios negativos, se amable con él, dale los buenos días y ponte en su lugar, a él le gustaría trabajar en otras condiciones menos hostiles, seguro, pero son las que tiene y las acepta.

Los cuidadores de personas mayores también pueden tener días muy duros, atender personas de la tercera edad está lleno de grattud, pero muchas veces, las enfermedades mentales que ocasionan la avanzada edad, hacen que el día a día de estas personas sea un poco duro. Realmente es duro ver como algunas personas se van marchitando con los años y ellos siempre están ahí sonrientes para hacer más feliz el día a día de esa persona mayor.

Debemos valorar el esfuerzo de todas las personas que vemos cada día, un por favor, un gracias y un qué tal estás alegran el corazón de cualquiera.

Actitud positiva con el prójimo

En ese mismo autobús, ¿Has levantado la vista de tu móvil?, quizá hay alguna persona que necesita más que tú el asiento que estabas ocupando, o a lo mejor puedes ayudar de alguna manera a esa madre cuyo hijo está llorando desconsolado como hace unos años lo hacían los tuyos… (La vuelta al cole y la importancia de la salud de tus hijos, puede ser muy muy dura) ¿ya lo has olvidado?¿te hubiera gustado tener la ayuda de alguien en esos difíciles momentos? Es fácil mantener una actitud positiva, levantarte te ayudara y ayudara al prójimo.

Quizá, ofrecer un caramelo a ese niño podría alegrarle el día a ese hijo y sobretodo, a esa madre.

Ser amable es una actitud contagiosa, práctica la amabilidad

Se trata de ser amable, creo que esa es la clave, ser amables con todos los seres humanos con los que compartimos nuestros día a día, y ¿sabes por qué? Porque esa actitud es contagiosa y cuando empiezas a practicar la amabilidad o a sonreír como signo de gratitud, la persona que tienes delante te va a devolver el gesto, te lo aseguro, ¿Por qué no lo pruebas?

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